Regino Sainz de
la Maza y Ruiz nace el 7 de Septiembre de 1896 en Burgos.
Comienza sus estudios musicales a la edad de 10 años
y a los 16 comienza su formación como guitarrista en
la Ciudad de Madrid con el Maestro Daniel Fortea.
Realiza su primer concierto público en Bilbao a la
edad de 18 años.
En 1916 se marcha a Barcelona, donde inicia su carrera de
concertista y entabla amistad con los guitarristas Miguel
Llobet (1878-1938) y Andrés Segovia (1893-1987).
Luego de una intensa actividad como concertista, tanto en
Europa como en América, es nombrado en 1935 Catedrático
de Guitarra del Conservatorio Real de Madrid.
El
9 de Noviembre de 1940 estrena en Barcelona el mundialmente
conocido “Concierto de Aranjuez” de Joaquín
Rodrigo (1901-1999), el cual fue dedicado a Regino Sainz de
la Maza.
Fallece en Madrid el 26 de Noviembre de 1981.
En cuanto a los datos de la obra “El Vito”, ésta
es una tonada muy antigua que proviene de la región
Española de Andalucía.
Sus estrofas se vienen cantando desde el Siglo XVI.
La primera versión para guitarra la realiza el Granadino
Federico García Lorca (1898-1936) quien es uno de los
poetas líricos y dramaturgos más profundamente
apreciados en España, quien perteneció la famosa
“generación de 1927”
El nombre de “generación de 1927” se debe
a que en Diciembre de ese año un grupo de jóvenes
intelectuales españoles se reunió en Sevilla
para recordar y hacer un homenaje público al gran poeta
de la Edad de Oro, Luis de Góngora, en el tercer centenario
de su muerte. Esta fue la presentación pública
del grupo encabezado por Federico García Lorca, entre
otros.
Uno de los factores que le dio a esta generación su
especial carácter fue su asociación directa
con la música. A diferencia de movimientos tradicionales
en España, en donde los literatos no se mezclaban con
los músicos. Muchos de los poetas de la Generación
de 1927 eran músicos también. García
Lorca realizó proyectos con compositores como Oscar
Esplá y con el guitarrista vasco José de Azpiazu,
cosa inaudita en el ambiente cultural español de aquellos
años.
De
hecho, García Lorca poseía una cultura musical
desde niño y fue en 1920, con la llegada a Granada
de Manuel de Falla, cuando se reafirmaron en el poeta sus
ideas por la recuperación estética de los antiguos
cancioneros y las tradiciones folclóricas.
Esta es la razón por la cual García Lorca rescata
y compila una serie de canciones tradicionales, especialmente
las de su región natal de Andalucía, siendo
“El Vito” una de las más conocidas.
El estilo de esta pieza es eminentemente flamenco, de carácter
recio y alegre donde se expone en repetidas ocasiones la famosa
y muy típica “cadencia Andaluza”. Esta
consiste en un movimiento de las voces en forma descendente,
donde la voz principal realiza las últimas tres notas
musicales de la frase musical con un intervalo de un tono
entre la ante-última nota y la penúltima y finalmente
un semitono para llegar a la última nota de la frase.
Regino Sainz de la Maza y Federico García Lorca llegaron
a ser grandes amigos y fue ésta una de las razones
que motiva a Sainz de la Maza a trabajar sobre la versión
de García Lorca.
El arreglo de “El Vito” de Regino Sainz de la
Maza es un extraordinario ejemplo de una obra concebida con
maestría por un conocedor a fondo de los recursos sonoros
y técnicos de la guitarra clásica, aplicando
un tratamiento bastante estilizado de las técnicas,
maneras y costumbres de la guitarra flamenca.
A continuación se encuentran dos estrofas que popularmente
se cantan con la música de El Vito, intercaladas por
la repetición del estribillo.
Con el vito, vito, vito,
con el vito, vito, va.
Con el vito, vito bueno,
con el vito, vito, va.
Por el sí que dio la niña
al señor cura en la iglesia
por el sí que dio la niña
entró libre y salió presa.
Con el vito, vito, vito,
con el vito, vito, va.
Con el vito, vito bueno,
con el vito, vito, va.
Una vieja vale un real
y una muchacha dos cuartos
y yo como soy tan pobre
me atengo a lo más barato.
Con el vito, vito, vito, etc.
Finalmente, como anécdota interesante:

En esta fotografía el Maestro Regino Sainz de la Maza
se encuentra probando la guitarra número 255 de los
constructores españoles Hernández y Aguado,
en el año de 1964.
Manuel Hernández y Victoriano Aguado son considerados
como unos de los mejores luthiers en la historia de la guitarra.
Sus únicas 450 guitarras que construyeron son auténticas
obras de arte muy cotizadas en el mundo entero.
Por razones bastante complejas del destino, precisamente
esa guitarra, la número 255, pertenece en la actualidad
a mi colección personal.
Música para Guitarra Clásica
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